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miércoles, 5 de octubre de 2011

Usos tradicionales y Conservación de la Naturaleza

Creo de primer orden difundir artículos como la tribuna redactada hace unos días por Rolando Rodríguez Muñoz, Investigador de la Universidad de Exeter de Reino Unido.

Explotar un ecosistema natural no contribuye a conservarlo

En los últimos años ha cobrado auge la idea de que el mantenimiento de los usos tradicionales agrícolas y ganaderos es fundamental para la conservación de la naturaleza. Esta idea parte de la importancia que tiene continuar con este tipo de prácticas para evitar que desaparezcan los ecosistemas artificiales a que han dado origen durante los últimos cientos de años. Sin embargo, su aplicación a la conservación de hábitats naturales resulta contraproducente, ya que aunque un nivel moderado de explotación puede ser compatible con la conservación, en ningún caso contribuye a ella.

Los pastizales alpinos son hábitats naturales generados entre otras  razones por las características climáticas de las altitudes en las que se hallan. En este caso, la imagen corresponde a una pastizal de Somiedo creado tras talar el bosque autóctono y el mantenimiento de altas cargas ganaderas y desbroces continuos realizados con fondos públicos.
La explotación ganadera, agrícola y forestal desarrollada en España desde la Edad Media ha dado origen a «ecosistemas» artificiales que actualmente ocupan la mayor parte del país. Los bosques originales fueron sustituidos por pastizales, campiñas y cultivos cerealistas, lo que hizo desaparecer la fauna forestal y favoreció la expansión de animales y plantas asociados a este tipo de ambientes deforestados. Dada la magnitud del cambio, las poblaciones de algunas de estas especies son ahora más abundantes en estos paisajes artificiales que en las zonas en las que ya existían previamente de manera natural. Por ello, algunas podrían ser consideradas en la actualidad como rehenes del mantenimiento de esos ecosistemas artificiales, sin los cuales su estatus podría verse amenazado.
Mosaico artificial de diferentes hábitats en la montaña luguesa. Aunque en su conjunto quizás pueda albergar un número mayor de especies que el bosque primitivo, en ningún caso se puede considerar esta alteración (la tala del bosque autóctono para la creación de este paisaje) como un fomento de la biodiversidad y además, este mosaico no alcanza lo complejidad biológica que alcanzaría en el mismo emplazamiento el hábitat climácico (que en este caso sería un robledal caducifolio).
Tras la revolución industrial y, sobre todo, tras la entrada de España en la Unión Europea, muchas de las zonas explotadas durante siglos han sido abandonadas o sometidas a nuevos sistemas de aprovechamiento más intensivos. Estos cambios de uso han hecho que las áreas afectadas dejen de ser aptas para esa fauna y flora cuya expansión se vio favorecida históricamente. Los argumentos a favor de los usos tradicionales como herramienta de conservación tienen sentido cuando el objetivo es evitar esos cambios y mantener estos ecosistemas artificiales y sus especies asociadas. Sin embargo, la situación es muy distinta cuando se trata de ecosistemas naturales. Ya sea con métodos tradicionales o modernos, la agricultura y la ganadería son los principales factores causantes de la destrucción de hábitats naturales en todo el mundo, promoviendo la pérdida de suelo y la desertificación. Los bosques han resultado particularmente afectados por estos procesos. En el caso de Asturias, una región que en origen era eminentemente forestal, el bosque ocupa actualmente menos de la décima parte del territorio. Su distribución es muy desigual. En las zonas montanas ocupa alrededor de una quinta parte de la superficie, mientras que en las zonas más bajas casi ha sido erradicado, primero con métodos tradicionales y posteriormente con la implantación de sistemas de explotación intensivos. En algunas áreas, sobre todo en zonas de montaña del Occidente, el despoblamiento y el abandono de esos usos tradicionales han favorecido el inicio de un proceso natural de recuperación del bosque. Esta recuperación se produce mediante una transición gradual en la que las praderías se cubren de matorrales y posteriormente esas zonas de matorral se cubren de árboles. Plantear la potenciación de los aprovechamientos tradicionales en estas zonas como método de recuperación del bosque es un sinsentido, ya que supone un retroceso en ese proceso gradual de regeneración natural.
Desbroce realizado en zona osera. Teneis una explicación muy aclaradora en este ENLACE

No cabe duda de que el mantenimiento de los usos tradicionales es importante para conservar ecosistemas artificiales, como las campiñas, de los que depende la producción de alimentos y otros recursos que todos necesitamos, y en los que viven una gran variedad de especies de animales y plantas. Pero no menos importante es restringir ese tipo de usos en las áreas designadas como espacios protegidos, uno de cuyos principales objetivos es la conservación de los hábitats naturales. En último término, la base del problema parece estar en la confusión entre la acción del hombre y la de la naturaleza como modeladores del paisaje.

Brutal desbroce recientemente realizado en la Sierra del Cando (Red Natura 2000) para favorecer la ganadería extensiva. Los tractores desbrozaron varias parcelas de matorrales higrófilos y turberas, hábitats prioritarios protegidos por la normativa europea.

viernes, 11 de febrero de 2011

Serra de Ancares - Bosque Cabana Vella

Despues de una larga temporada sin pasarme por aquí, me animo por fín a rematar la trilogía Serra de Ancares y a hacer algunos cambios en el blog. 
Los más observadores habrán visto la modificación de los vídeos de la columna de la izquierda correspondientes al programa de radio y vídeo de la semana, (espero que disfruteis de ellos). En la columna de la derecha añadí la posibilidad de descargaros dos modestos articulillos escritos por un servidor; está pendiente la colocación de tres más, de la misma temática (grandes y pequeños carnívoros ibéricos).

Seguimos en la Sierra de Ancares (actualmente azotada por los incedios primaverales), despues de subir al Tres Obispos, atravesamos el precioso bosque de Cabana vella.

En esta zona, el bosque está formado por interesantes masas de Acebos Ilex aquifolium, Tejos Taxus baccata adornadas con el colorido de algunos Abedules Betula alba  y Robles melojo o Cerquiños Quercus pyrenaica.


Roble melojo o Cerquiño Quercus pyrenaica


Tejo Taxus baccata


En esta ladera, la masa de Acebos y Tejos se encuentre restringida a la parte baja y más humeda del valle, relacionada con condiciones climáticas templado-frías. Sin embargo, la ladera opuesta, orientada a la umbría, conserva ejemplares de Acebos y Tejos dispersos entre el bosque de Cerquiños.

Estos bosques relativamente extensos, contínuos y bien conservados, pueden ser formaciones naturales de origen antiguo que han llegado hasta nuestros días resistiendo bienla llegada de nuevos taxones más modernos, adaptados a los climas templados y colonizadores de los espacios libres, como muchos Quercus, pero que no han podido desplazar a las acebedas de los citados enclaves-refugio.  La acebeda densa puede considerarse como una formación estable en el tiempo y representa el óptimo o vegetación correspondiente al ecosistema terminal en los biotopos en que se desarrolla.


Acebo Ilex aquifolium


Llama la atención al analizar la distribución de esta especie en Europa, que a pesar de tener esa morfología foliar (hojas lustrosas, planas y persistentes), el Acebo tenga centrada su área de dispersión en una región de clima templado. Este arbolillo vive preferentemente sobre sustratos ácidos, suelos húmedos y de cierta profundidad. Cuando forma bosques prácticamente puras, sus características morfológicas determinan que se filtre poca luz al interior de sus masas y que el sotobosque sea extremadamente pobre, limitando su composición florística.


 Atravesando la galería de acebos, escuchamos páridos, zorzales, petirrojos y trepadores, cuando, en un claro de la cubierta arbórea una silueta nos sorprendió...

Vaya!! Un Águila real Aquila chrysaetos, mi primer avistamiento en Galicia de la especie..toda una sorpresa y una alegría!


En el sustrato nevado permanecían huellas de varios mamíferos, Arriba correspondientes a un Jabalí Sus scrofa y abajo a un Corzo Capreolus capreolus.


Huellas de Corzo Capreolus capreolus

Huellas de Liebre de piornal Lepus castroviejoi


A saltos, la liebre tiene un modo asombroso de desplazarse con una distancia considerable entre movimientos.



En la ladera orientada a la umbría el bosque de Quercus pyrenaica se halla salpicado de Ilex aquifolium, Taxus baccata y Betula alba.




Los avellanos Corylus avellana adornan en este lugar el bosque ripario.


Conforme nos alejábamos del fondo del valle y del río, nos adentrábamos en una masa más pura de melojos.


Las gallas, unos ingeniosos artilugios que desarrolla el árbol para librarse de los insectos que dejan en él sus huevos, coloreaban el follaje en el suelo.



Toda materia orgánica es digna de ser consumida, aprovechada y degradada.



Un buen ejemplar de Quercus pyrenaica resquebrajado por un rayo. Al lado, el amigo Manolo, prismáticos siempre en mano.



Este vivo colorido otoñal contrastaba con la blancura que dominaba el paisaje unos kilómetos antes.


Robles melojo o Cerquiños  Quercus pyrenaica



 Hermosas y coloridas estampas del melojar

Un hormiguero bajo nieve


Los frutos del acebo son auténtica fuente de vida en estas duras condiciones climáticas.

  
Un excremento en medio de la pista no señala el probable paso de la Marta Martes martes.


Un grupete de Ranas bermejas Rana temporaria en una poza de agua.

Esta particular corteza y las hojas de la foto siguiente pertenecen al Sauce Cabruno Salix caprea, un taxón característico de zonas elevadas y montañosas.


Una perfecta muestra de competencia arbórea, harmonía, diversidad y en definitiva, belleza natural.






Con estas últimas tomas remato la entrada, espero que os haya gustado.


Ancares..nos vemos en primavera!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Serra de Ancares: Tres Bispos

Proseguimos con la trilogía Serra de Ancares, iniciada en la entrada anterior: Val do Ortigal; lugar que abandonamos para dirigirnos a la cima del Tres Bispos. Para despedir el otoño y darle la bienvenida al invierno, ¿Qué mejor que una entrada nevada?

Aunque yo siempre salí desde A Campa da Braña, existen otros modos de abordar el Tres Obispos. El compañero Dani colgó en su blog estos días una excelente entrada muy navideña detallando otra ruta. 


Empezamos la ruta por un camino blanco cubierto de nieve que afortunadamente cubre el horrible asfalto de los primeros kilómetros. Los brezos en el valle nublado ofrecen una estampa llena de misterio.

No tardamos mucho en dar con los primeros rastros:
Una Perdiz, no sé si común Alectoris rufa o Pardilla Perdix perdix dejó sus huellas.
El lobo ibérico Canis lupus mostró su presencia con un vistoso marcaje en medio de la carretera. Las heces petrificadas por el hielo, llevaban ya unos días.
Además, el amigo lobo dejó un rastro contínuo. Sólo pudimos constatar un ejemplar ya que los perros del albergue no nos soltaron durante toda la caminata, cruzándose delante y borrando constantemente los pocos rastros que la nieve no cubriera. Aún así, pese a las características que delataban que pudiese pertenecer a un lobo, seguimos sujetos a que un perro nos haya engañado.
 En un abrevadero para el ganado, había tres ejemplares de Rana Bermeja Rana temporaria.

Un manto de niebla impedía ver más allá del bosque nevado de robles.
 Más rastros, esta vez un Corzo Capreolus capreolus.
A medida que ibamos avanzando, el tiempo empeoraba. Empezó a nevar más fuerte, la niebla se hacía más densa y nosotros no habíamos llegado ni a la campa de Tres Bispos. Ibamos a coronar la cima en medio de la niebla sin disfrutar de las vistas...menuda decepción! Os dejo con un vídeo de medio minuto de nieve.


Pero, al llegar a la campa dejó de nevar y a través de la niebla se empezaron a ver los rayos del tímido Lorenzo
.


A pesar de la niebla casi podemos adivinar algunas de las cumbres de la Sierra de Ancares: Corno Maldito, Pico de Lagos, O Mostallar.



En ciertos momentos de la ascensión, los rayos del sol deslumbrando en la nieve me recordaban a dos temas: Highway to Hell y Stairway to Heaven. Aunque para gustos musicales... ;)



Más rastros: en la imagen superior, un Zorro Vulpes vulpes que nos acompañó hasta el collado y en la imagen inferior un micromamífero. Es increible como pueden sobrevivir estos animales con más de 60 cm de espesura de nieve.




Ya divisábamos el objetivo! Los perros que no nos soltaron en todo el camino, se divertían ahora corriendo y tirándose de espaldas sobre la nieve, dejándose así deslizar por la ladera. Qué graciosos son estos chuchos!


El viento perfila curiosos dibujos en la nieve. 
Llegado aquí, me dispuse a grabar una panorámica de lo que nos rodea. La niebla se había disipado y las vistas eran espectaculares.




Una panorámica del espectacular Valle del Ortigal, del cual hablamos en la entrada anterior.


Los picos que delimitan Galicia: Os Penedois, Pico das Charcas, Corno Maldito, Pico de Lagos, O Mostallar y Penalonga.


 La cumbre más bella e imponente: Penarrubia.


 Una perspectiva del Tres Bispos y Os Penedois.


 Un vistazo hacia atrás...


Despues de salir desde el Albergue y afrontar el desnivel de 500 metros, estábamos ya en la cima! 
El Tres Bispos con 1.795 metros, es una cumbre bien modesta si la comparamos con la mayoría de los Picos de la Cordillera Cantábrica. 
Su nombre se debe a que supuestamente fue el lugar al que acudieron los tres obispos para repartirse las diócesis de Astorga, León y Lugo.


El frondoso valle del Ortigal
Pico  de Campo Longo y Alto de Vedual delimitando el Valle de Porcarizas.


Al pie de la Campa de Brego, el imponente Penarrubia, que a pesar de su apariencia, no tiene más de 1.822 metros.
Una serie de panorámicas de las cumbres en fila. Ante estos paisajes, uno no tiene otras palabras que no sean para preguntarse ¿Como es posible que esto no sea aún Parque Natural?



Una vista hacia el Pico Charcas, Corno Maldito y Pico do Campo longo. Con tiempo claro, desde aquí se pueden divisar las Ubiñas y hasta El Cornón!


 Más fotos del Valle del Ortigal


El Valle de Porcarizas


Allá abajo, deslumbra el refugio de Brego en la Campa con el mismo nombre. Detrás, el alto das Becerreiras.

Unas huellas de Liebre de piornal Lepus castroviejoi (imagen superior) y de Zorro Vulpes vulpes (imagen inferior) nos guiaron hacia el bosque de Cabanavella. Aunque, eso lo dejaremos para la próxima entrada...





BO NADAL!!!!



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