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sábado, 24 de septiembre de 2011

Trashumancia 3ª parte

Remato la trilogía de entradas sobre la trashumancia con la narración del trayecto final que, a pesar de discurrir ya únicamente por vías asfaltadas, atraviesa los paisajes de gran belleza que caracteriza a la comarca de Babia. 
Para los que no sepais de qué va el asunto, podeís acceder a la primera entrada pinchando AQUÍ y a la segunda pinchando AQUÍ.
Después de dormir en la iglesia de Pruneda, reemprendimos el camino con los primeros rayos del sol.


La estampa del día: Invasión del ganado en la CL-626, la carretera que une Villablino con León. Afortunadamente para los usuarios de la vía asfaltada era domingo por lo que mucha prisa se supone que no tendrían. Lo cierto es que la mayoría aprovechaban para sacar fotos, hacer preguntas e incluso alguno/a se bajaba a caminar un rato con el grupo. Aunque, otros se acordaban de la madre del cordero...

¡Estábamos en Babia!


Decenas de cuerpos lanosos frotándose contra los vehículos.


Tradiciones centenarias que desaparecen a lo largo de los años...


Llegada a San Emiliano


Conforme se acercaba mediodía, el calor se hacía más notorio e insoportable. El hecho de caminar continuamente por carretera asfaltada supone un mayor desgaste, las pezuñas del ganado sufren más e incluso Verdugo, el mastín se mostró cansado durante este último tramo.


Ya quedaban apenas unos kilómetros antes de la llegada a Villargusán. Las ovejas aprovechaban los márgenes para lanzar bocados furtivos en marcha.


Una de las casas de Villargusán construidas por cuadrillas de Ourense, con el macizo de Ubiña al fondo.
Una vez llegados a Villargusán, disfrutamos de un merecido descanso, el ganado quedó encerrado hacinándose en las escasas sombras que propiciaban los fresnos. Nosotros nos unimos a la familia y amigos que Elías el pastor tiene en el pueblo para darnos un buen banquete. Nos entretuvimos fotografíando las numerosas mariposas que revoloteaban por el pueblo y hasta cinco especies de Hespéridos. 
Hablando con los aldeanos, nos recordaron que antes la vida era más dura, con mucha más nieve y que aprecia que ésta vino a menos desde principios de los años 60. De aquella, la gente tenía que bajar a Puenteorujo para "limpiar para peón" (para permitir el paso de una persona). Cuando venían los estudiantes por las navidades de León, tenían que bajar a buscarlos en caballería. El coche de línea de aquella no pasaba de la Madalena.

Después de comer, nos despedimos de los compañeros de viaje. La idea inicial era volverme con ellos a casa una vez llegados a Villargusán, pero contento de la experiencia vivida, la vista de Pena Ubiña me animó a quedarme unos días en la majada, disfrutando del entorno, de la vida pastoril y aprovechando a subirme a la Peña. 


Las siguientes horas discurrieron apaciblemente, con la brisa de la montaña en la cara, viendo el ganado recuperando fuerzas, fotografíando plantas, aves e insectos y disfrutando de buenas conversaciones con Elías.


Anacamptis pyramidalis


Pena Ubiña y la chica a la derecha


Calzas de lobo  Digitalis parviflora


El imponente macizo calizo de Pena Ubiña (2.417 msnm) que tendría la oportunidad de ascender al día siguiente con avistamientos interesantes, lo vereís en la próxima entrada.


Algunas ovejas rendidas por el viaje pastaban de rodillas. Al cabo de unos días de reposo en este paraje se recuperarían.


El pastor tiene arrendadas unas 700 hectáreas en este entorno para el pastoreo de poco más de 600 ovejas y una docena de cabras que hacen retemblar unos 120 cencerros. Quedarán preñadas aquí, recogiéndose con la llegada del frío hacia los cuarteles de invierno situados cerca de León donde, una vez llegadas, las ovejas comenzarán a dar a luz.



Los carneros ya empezaban a pelear entre ellos por el celo de las ovejas. Lo curioso era ver como algunos carneros no poseían cuernos y como algunas hembras sí los tenían. Ya sé que la frase da su juego, pero no lo daba expresado de otro modo. ;)
Se puede ver en esta foto Puerto ventana al fondo. Nos contó uno de los amables ancianos que ver un jabalí por esa zona en los años 50 era toda una novedad. Antes, había mucho más ganado que mantenía a raya la vegetación impidiéndo la sucesión ecológica. Un dicho muy relevante al respecto es: " Cien cabras traen todos los días un carro de leña para casa". Teniéndo en cuenta las últimas observaciones oseras en la zona y relacionándolas con ese abandono del medio rural y el descenso de la carga ganadera, es cuanto menos interesante debatir hasta qué punto la ganadería promueve la biodiversidad, qué tipo de ganadería lo hace (quizás no todas las ganaderías son sostenibles, véase la Sierra del Cuera). Esto nos permitiría una mejor orientación de los fondos europeos de la política agraria común.

Rocambolesca entrada al bebedero

Elías actualmente pasa el verano a caballo entre dos majadas. Antes, sólo disponía de ésta que veís en las fotos a continuación, viviendo a inicios del periodo estival en la parte más baja de la ladera (hasta agotar el pasto) en un remolque adaptado sin luz, ni calefacción. Así, durante 7 años, entre sus 53 y 60. Ahora, a sus 63 años, ya cuenta con dos cabañas decentes que disponen de luz, gracias a una placa solar que le colocan anualmente los amigos que nos acompañaron la primera parte del viaje y que me invitaron a esta experiencia (Gracias!).
Lleva 10 años trashumando a esta zona. Antes estuvo durante 17 años en Murias de Paredes, Valdeloberos (cerca de Vecilla de Boñar), también en Cubil cerca de Robledo de Caldas, Cueto Arbás y Abelgas de Luna, lo que suma un total de 33 años trashumantes.

Perspectiva de la majada con la cabaña en la que duerme el pastor y el cerrado para las ovejas que levantó con sus propias manos ayudado por el macho (la mula). El cerrado que pudisteis apreciar en la foto anterior sirve de refugio para los corderos cuando antes permitía que las ovejas los tuviesen en la zona estival de pastoreo.

Un atarcerder tranquilo entre caliza lleno de anécdotas. Aquí es dónde el pastor trashumante sufrió el único daño de lobo que afectó a una sóla res. "Tenía atados los mastines y me la jugaron de noche. Me di cuenta a la mañana siguiente." Ahora entre 3 y 4 mastines y varios perros carea vigilan su ganado.

Aquí acaba la entrada y mi primera experiencia trashumante. Procuraré volver el próximo año. Os dejo con algunos de los verdaderos protagonistas de la historia. Espero que os haya gustado. Un saludo y gracias por visitar el blog! Gracias a Xermán García Romai por ayudarme en la identificación de la Digitalis y la orquídea pyramidal.

 Verdugo, el mastín 

Zagal, un perro carea

 Chispa, una hembra carea


y por último, Elías, un pastor trashumante a punto de jubilarse y como veis muy moderno.


11 comentarios:

elcamperoinquieto.com dijo...

Precisos paisajes (tengo Babia en la agenda hace tiempo....) y buen relato. Gente genuina, verdadera en su razon y noble en oficio.
Saludos camperos.

Rafael dijo...

Pois iso Rubén, un bo término da andaina, moitas ganas de andar esas terras que hai máis de trinta anos que non visito...esta serie trouxome moitas lembrnazas as paisaxes...moi agradecido e os meus parabéns...mirámonos.
Un saúdo.
Rafa

Jesús Dorda dijo...

Ha sido una delicia acompañarte en este recorrido trashumante, aunque nos hayamos tenido que conformar con hacerlo de manera virtual. Tu punto de vista de naturalista le ha dado un gran valor añadido.
Vuelvo a poner los enlaces en el foro del mastín español, donde ha gustado mucho. Seguro que estarán muy atentos a Verdugo.
Saludos.

Jesús Del Valle dijo...

Magnífico Rubén, impresionante experiencia perfectamente trasmitida a todos nosotros. Pasé por esa carretera volviendo de Somiedo, que recuerdos! No me extraña que al Mastín se le abrasaran las almohadillas de sus patas con el asfalto, acostumbrado a la hierba de la verde Asturias-León. Gracias por lo que nos has contado.

Luis Herrero dijo...

Gracias Ruben por contarnos lo vivido en la trasumancia de esa forma tan natural, parece que lo hemos hecho contigo. Un saludo

Matacán A. dijo...

Espléndida trilogía. Gracias por compartirla.
Un saludo.
Antonio Córdoba

Ramos Encalado, Juan José dijo...

Que envidia y que interesante. Y ... ¡que recuerdos camperos tengo de San Emiliano y las Ubiñas!

Xabi Prieto dijo...

Se aínda por riba me dís que viches un Tritón alpino (Mesotriton alpestris) daquela si que xa me matas!
Unha aperta.

Toñito dijo...

Pouco que da que decir, unha fermosa trioloxía,dende logo conseguiches que todos te seguísemos nesta fermosa andaina, parabéns Rubén.

Rubén dijo...

Gracias a todos por los comentarios y sobre todo por seguir el blog. Me alegra mucho que os gustase.
Un abrazo
Rubén

antonioelzagal@gmail.com dijo...

Gracias por compartir la experiencia Rubén. Además también soy gallego y nos pilla muy cerca.

Llevo muchos años fantaseando con la idea de poder vivir la experiencia de la trahumancia ayudando al pastor en su tarea, pero no es fácil encontrar ese hueco con las obligaciones del día a día.

También he disfrutado mucho de tus comentarios acerca de los diferentes sonidos y avistamientos así como de las nomenclaturas latinas.

Gracias otra vez y salud,
antonio.

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